domingo, 20 de enero de 2013

MUNICH

He pensado y pensado en el momento en que con E esperaremos en la terraza del Munich. Él ha pedido un jugo y un italiano y yo un schop y un italiano. Enciendo un cigarro y a él no le gustará que fume; me dice que lo peor que puede hacer un hombre es exhibir sus debilidades y fumar es eso. Le digo que no necesariamente y que mucho antes que él naciera yo ya había leído esa novela. Me dice que es imposible, porque la publicaron justo el año en que él nació. Le digo que me tocó leer el borrador. E sabe que es mentira y yo sé que él sabe que estoy mintiendo. El mesero deja nuestro pedido sobre la mesa y lo miro comer.