Nunca prometí
que escribiría
sobre lo que mirábamos
en secreto
en el metro Universidad de Chile.
Tuve la necesidad de decir
que volví
después de diez años,
a nuestros murales.
Y te recordé,
y dudé si la pintura que más te gustaba
era la del sol roto
o la del asesinato de Portales.
Te encontré niña,
como la primera tarde
del cine.
Y te quise
como la primera tarde
del cine.
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