jueves, 15 de marzo de 2012

martes, 13 de marzo de 2012

SIETE DÍAS

La historia me frustra, me provoca dolores físicos y culpa. Sobre todo malestares físicos. La historia funciona en mi cabeza como una infección. La historia no es mi historia y duele como una herida roja(s), abierta. Sí. La historia es como una herida sin fin, en donde la miseria actúa como un trabajo de cicatrización eterno, como los dolores que se nutren del tiempo, como un golpe que nubla su rostro y que sabe a sangre en la boca. Ella sabe a sangre en la boca. La historia son todas sus imágenes y son todos los abrazos y todo lo que no digo y todo lo bonito y todo lo feo. La historia es no saber qué decir, es morderse por dentro, es una aguja en el estómago (por dentro) de la que ya no es una decisión escapar.