domingo, 10 de julio de 2011

LA NOCHE

Bajo el parrón imaginario, el sol del sábado se va apagando. Van a comenzar todas las fiestas y el crepúsculo no tarda en configurar la noche que nunca más será mi noche. El crepúsculo es la cruz que delimita la memoria del dolor. Y el dolor es recordar que viene la noche y la noche eres tú. La noche es inevitable. Quisiera evitar la noche. Puedo eludir la noche si corro en dirección al sol. Y yo quiero correr detrás del sol porque no me queda más que el sol. Porque con el sol ya no hay noche ni frío ni temblores ni recuerdos. Nunca más. Nada me gustaría más que el aliento me alcanzara para correr tras el sol.      

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